El conflicto en Oriente Medio impulsa el retorno de la generación de energía a partir del carbón
Los precios del carbón térmico australiano alcanzaron los
US$150 por tonelada métrica (Tm) a principios de junio, impulsados por las
interrupciones del suministro en China, la incertidumbre sobre las
exportaciones en Indonesia y el aumento de la demanda de electricidad en el
verano, antes de retroceder marcadamente luego del anuncio del fin de las
operaciones militares en Oriente Medio.
A principios de marzo, los precios se dispararon cerca de un
20% (mes a mes), a medida que el estallido del conflicto en Oriente Medio y la
interrupción de los envíos de gas natural llevaron a los generadores de
electricidad a recurrir al carbón. Los precios se mantuvieron elevados durante
abril y mayo cuando persistía el conflicto en Oriente Medio.
El consumo mundial de carbón aumentó ligeramente en 2025 (año
a año), y se prevé ahora que la demanda se mantenga firme en 2026 a medida que
las disrupciones energéticas provocadas por los conflictos reconfiguran la
generación eléctrica.
Los aumentos del año
pasado se concentraron en Eurasia y Estados Unidos, donde el consumo se
expandió un 10% debido a una mayor demanda de electricidad relacionada en parte
con el auge de la actividad de los centros de datos y a la sustitución del gas
natural, cada vez más costoso.
En China y la India, los dos mayores consumidores, la sólida
generación de energía solar, eólica e hidroeléctrica mantuvo a raya la demanda
de carbón, mientras que la demanda de la Unión Europea disminuyó ligeramente.
Se proyecta que la demanda mundial de carbón térmico se mantendrá prácticamente
estable en 2026, lo que compensará en parte la interrupción de los suministros
de gas procedentes de Oriente Medio.
Se espera que los
aumentos se concentren en China y, especialmente, en la India, donde los
Gobiernos están recurriendo al carbón interno para reforzar la seguridad
energética, en tanto se prevé que el consumo de Estados Unidos se mantenga
estable tras el aumento del año pasado y que el consumo de Europa siga
disminuyendo, aunque más lentamente que antes del conflicto.
La oferta mundial de carbón térmico apenas varió en 2025, y
se prevé que la producción disminuya aproximadamente un 1% en 2026, al tiempo
que seguirá satisfaciendo la demanda.
Los aumentos de la producción en China, América del Norte y
Eurasia el año pasado compensaron los recortes de Australia e Indonesia, los
dos principales exportadores.
En particular, tanto China como la India intensificaron los
esfuerzos para sustituir las importaciones con producción nacional de modo de
reforzar la seguridad energética, un cambio que podría resultar duradero y
obligar a los exportadores a adaptarse a la reducción de la demanda
internacional.
En 2026, se proyecta que la oferta de Asia oriental y el
Pacífico disminuirá principalmente debido a las menores metas de producción de
Indonesia, mientras que la producción de la India repuntará y la de China
aumentará de forma moderada en respuesta a las disrupciones en el comercio
relacionadas con los conflictos.
La producción europea
sigue disminuyendo, mientras que la de Estados Unidos se mantiene estable. Se
prevé que el comercio internacional de carbón se modere a medida que Indonesia
limite los volúmenes disponibles para la exportación.
A la presión sobre la oferta se suman la escasez de diésel y
el vertiginoso aumento de sus precios, derivados del conflicto en el Golfo,
factores que están elevando los costos de los productores y, en casos extremos,
reduciendo la producción.
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