Administración de proyecto PASEN II financiado con fondos del Banco Mundial se negó a contratar experto internacional
La falta de un Especialista Sénior en Adquisiciones con
experiencia internacional, una plaza obligatoria según los convenios del
proyecto (PASEN II), del Ministerio de educación de Nicaragua se justificó
principalmente bajo el argumento de que la administración no consideró
necesaria su contratación.
De acuerdo con los descargos presentados por la
administración del proyecto a los auditores, la justificación se basó en los
siguientes puntos:
• Equipo fortalecido: La administración afirmó que su
equipo de adquisiciones ya se encontraba "debidamente fortalecido" y
que esta situación era del pleno conocimiento del equipo de gerencia del Banco
Mundial.
• Asunción de funciones: Las tareas que correspondían
al especialista internacional fueron desarrolladas por la coordinadora de
adquisiciones del proyecto.
• Finalización del proyecto: Dado que el proyecto
PASEN II finalizó el 31 de diciembre de 2017, la administración alegó que ya no
era pertinente realizar una solicitud formal de enmienda al convenio para
eliminar dicho requerimiento de personal.
A pesar de estas explicaciones, la auditoría mantuvo el
hallazgo como un incumplimiento, señalando que si la plaza no se requería, se
debió comunicar formalmente al Banco Mundial para obtener su "no
objeción" y así evitar violar las disposiciones fiduciarias del contrato.
La falta del Especialista Sénior en Adquisiciones con
experiencia internacional tuvo efectos negativos directos y potenciales en la
capacidad de supervisión y control del proyecto por parte del Banco Mundial:
• Seguimiento inadecuado de actividades: Según el
informe de auditoría, la ausencia de este especialista pudo generar un
inadecuado seguimiento a la ejecución de las actividades programadas. Esto
dificultó asegurar que el proyecto avanzara según el cronograma y los
estándares técnicos acordados.
• Riesgo de incumplimiento de objetivos: La carencia
de este perfil técnico clave puso en riesgo el cumplimiento de los objetivos
propuestos para el proyecto, ya que no se contaba con la supervisión experta
necesaria para manejar procesos de adquisiciones complejos.
• Violación de las disposiciones fiduciarias: Al no
contratar al personal exigido en el convenio (y sus enmiendas), la
administración incurrió en un incumplimiento de las cláusulas contractuales. El
Banco Mundial establece estos cargos como requisitos obligatorios para
garantizar la transparencia y la correcta gestión de los fondos.
• Debilidad en el monitoreo a través de sistemas
oficiales: La auditoría vinculó la falta de personal adecuado con
deficiencias en el sistema SEPA (plataforma web para monitorear el avance real
de los procesos de adquisiciones). Se comprobó que las fechas reales de los
procesos no se incorporaban oportunamente, lo que impidió que el Banco Mundial
y otros usuarios monitorearan el avance y el cumplimiento de las fechas
establecidas.
• Falta de comunicación formal: Al no existir este
especialista, la administración tampoco gestionó formalmente ante el Banco
Mundial la "no objeción" para eliminar la plaza, lo que perpetuó una
situación de irregularidad administrativa durante el cierre del proyecto.
La falta del especialista internacional y las deficiencias
administrativas asociadas afectaron significativamente la transparencia de las
contrataciones en los proyectos educativos, impactando principalmente en la
capacidad de supervisión y en la publicidad de los procesos.
Los efectos principales en la transparencia fueron los
siguientes:
• Imposibilidad de verificación independiente: La
auditoría señaló que la falta de documentación técnica y soportes adecuados en
los expedientes impide verificar si las contrataciones se efectuaron realmente
bajo los principios de economía y eficiencia establecidos por el Banco Mundial.
• Ocultamiento de las etapas de licitación: Una de
las irregularidades más graves fue la falta de publicación de las actas de
apertura de ofertas en el sistema SISCAE. Al no publicar estos documentos, se
eliminó la posibilidad de que otros competidores o el público general
conocieran quiénes participaron y qué montos ofrecieron en el momento de la
apertura, lo cual es vital para evitar colusiones o manipulaciones posteriores.
• Opacidad en la selección de consultores: Se
detectaron numerosas contrataciones directas de consultores individuales sin la
justificación técnica requerida para evitar un proceso competitivo. Además, se
contrató a personas que no cumplían con los años de experiencia mínima o los
perfiles profesionales exigidos en los Términos de Referencia, lo que sugiere
una falta de criterios objetivos en la selección.
• Debilidad en el monitoreo del Banco Mundial: La
administración no incorporó oportunamente las fechas reales de los procesos de
adquisición en el sistema SEPA. Esto bloqueó la capacidad del Banco Mundial y
otros usuarios para monitorear el avance real del proyecto y comprobar si se
estaban respetando los plazos legales y contractuales.
• Falta de rigor en los expedientes físicos: Muchos
expedientes se encontraron incompletos, careciendo de órdenes de compra, actas
de entrega o contratos debidamente rubricados. Los auditores concluyeron que
esta situación fue causada por una "falta de monitoreo y supervisión"
efectiva sobre el área de adquisiciones.
En conjunto, estos factores crearon un entorno donde la
rendición de cuentas se vio comprometida, al no existir registros confiables ni
públicos que permitieran validar la integridad de las decisiones tomadas por la
administración del proyecto
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