miércoles, 10 de mayo de 2017

¿CUAL ES LA RAIZ FUNDAMENTAL DE LOS PROBLEMAS DE VIABILIDAD FINANCIERA DEL INSS?.

La Esteliana/lastenia.accioninformativa@yahoo.es
Publicado por
Economista,

Las finanzas del INSS, dada la tasa de cotización y los otros parámetros del sistema, pueden visualizarse como una carrera entre los cotizantes activos y su salario promedio, por un lado, y los pensionados y los afiliados que reciben prestaciones de salud, y el monto promedio del costo de esas pensiones y prestaciones, por el otro.
Recuerde usted, a ese respecto, que las pensiones y prestaciones de cada periodo se pagan con las cotizaciones que hacen los afiliados activos en ese mismo periodo.
En el caso del INSS, todos los estudios actuariales efectuados antes de 2007 mostraban, sin excepción alguna que, pese a que en ese momento todavía el INSS estaba generando superávits, y los continuaría generando por algunos años más, los egresos, sobre todo los debidos al pago de pensiones y de prestaciones médicas estaban creciendo a tasas más elevadas que los ingresos.
Esto, inevitablemente, conduciría a que eventualmente los egresos terminasen superando a los ingresos, y el INSS comenzase a generar déficits y terminase por agotar sus reservas de efectivo, en algún año de la década del 2020.
Esta tendencia de los egresos a crecer más rápido que los ingresos por cotización tiene, detrás, el hecho de que la población de adultos mayores, y sus necesidades de salud y de sus familiares, viene creciendo más rápido que la población en edades activas (calcule usted mismo las tasas promedio anual de crecimiento de ambas poblaciones, para constatarlo).
En el caso de las pensiones, el crecimiento más rápido de la población de adultos mayores más rápido que la población en edades activas implica, ceteris paribus, que estas tenderán a crecer más rápido que los ingresos por cotización. Al mismo tiempo, las pensiones promedio estaban creciendo más rápido que los salarios promedio de los cotizantes.
En el caso de las prestaciones de salud, recuerde que el Programa Enfermedad-Maternidad cubre no solo a los afiliados, sino a sus conyugues e hijos, y recuerde además que, en la medida que la población envejece, aumenta el peso de las enfermedades crónicas y degenerativas, que exigen muchos más exámenes y cuyo tratamiento es muchísimo más costoso.
Esto hace también que, a la larga, los ingresos de este Programa tiendan a quedarse atrás de los costos del mismo.
Esta es la razón por la cual el pago de pensiones y prestaciones se incrementó desde un 73.2% de los Ingresos por Cotización en 2006 al 94.9% en 2016 – un poco más de 20 puntos porcentuales.
El pago de pensiones pasó del 46.5% de los ingresos por cotización en 2006 al 56.7% de los mismos en 2016. El pago de prestaciones médicas pasó del 24.9% al 33.6%. Las prestaciones por riesgos profesionales del 1.9% al 4.6%.
Como usted comprenderá, cuando una variable (el pago de pensiones y otras prestaciones) crece tan fuerte como porcentaje de la otra (los ingresos por cotización), es porque la primera está creciendo con mucha más rapidez que la segunda.
En un esquema como este, en que las pensiones y prestaciones se pagan con las cotizaciones de los que permanecen activos, la fase de envejecimiento poblacional, que incrementa con rapidez el peso de la población de adultos mayores, y la transición epidemiológica, que eleva sistemáticamente el peso de las enfermedades crónicas y degenerativas y el costo de las prestaciones de salud, conllevan el surgimiento de tensiones financieras en los sistemas de seguro social.
Al irse incrementando fuertemente el número de adultos mayores y sus necesidades de atención médica, aumenta rápidamente también la demanda de pensiones y prestaciones, mientras la base de cotizantes activos sobre la que descansan los ingresos del sistema tiende a convertirse, comparativamente hablando, en cada vez más estrecha (porque el número de cotizantes activos tiende a decrecer en comparación al número de demandantes de pensiones y de atención en salud).
En la próxima década, el crecimiento del pago de pensiones y prestaciones, en lugar de desacelerarse, se acelerará, en la medida en que han comenzado a acelerarse el proceso de envejecimiento y la transición epidemiológica asociada a este.
Debe considerarse al respecto que las últimas proyecciones socio-demográficas muestran que el proceso de envejecimiento en Nicaragua está más avanzado de lo que anteriormente se estimaba.
Al envejecer la población y aumentar rápidamente el número de adultos mayores, tanto en términos absolutos como en comparación al número de personas en edades productivas, se incrementará de manera considerable la presión sobre el seguro social y las finanzas públicas, y sobre los hogares, debido a la creciente demandas que representará la necesidad de proveer atención en salud y sustento a la cada vez más numerosa población de adultos mayores.
En síntesis, el proceso de envejecimiento y la transición epidemiológica representan una pugna, que deberá afrontarse por el INSS y por la política de Protección Social del Estado, entre la rapidez con que crece el número de adultos mayores y el monto de sus necesidades de sobrevivencia y sus gastos de salud, y la rapidez, mucho menor, con la cual crece el número de personas activas.
Esta diferencia solo puede ser contrarrestada si los ingresos reales de las personas activas crecen con una rapidez mucho más elevada. Pero los ingresos reales promedio de las personas activas solo pueden crecer con la suficiente rapidez si la productividad media del trabajo en la economía crece de manera acelerada.
La condición para que ello ocurra es que el empleo que se genere, en la última fase del bono demográfico, sea, en un porcentaje cada vez mayor, empleo de cada vez mayor productividad y remuneración. Pero, al contrario de ello, el tipo de empleo que genera de manera predominante nuestra economía es empleo precario e informal, de muy baja productividad y remuneración.
Visto así, el problema fundamental del esquema solidario de seguridad social y de la política de protección social a la vejez en nuestro país reside en el hecho de que, mientras el país está iniciando un tránsito muy acelerado hacia la fase de envejecimiento pleno de su población, la mayor parte del empleo que se genera es precario e informal, de bajísima productividad, y el empleo asalariado formal no solo es muy limitado, sino que también los salarios promedio de los cotizantes son sumamente bajos.
2. ¿ACASO LA ACTUAL ADMINISTRACION NO TIENE RESPONSABILIDAD POR LO QUE ESTA OCURRIENDO?
Los estudios actuariales mencionados, que proyectaban que el INSS seria insolvente en algún momento después de 2019-20 suponían que los gastos administrativos y el rendimiento de las inversiones se mantenían a niveles razonables, y adecuados.
Pero esto no ha ocurrido así.
El crecimiento exagerado de los gastos administrativos después de 2007 y el manejo nada transparente de las inversiones, cuyo rendimiento global ha venido retrocediendo considerablemente después de 2013, más la decisión de restablecer la pensión reducida como resultado de los reclamos de la Asociación del Adulto Mayor, ciertamente han acelerado, en varios años, el momento en que el INSS comenzó a generar déficits operativos, y el momento en que habrá agotado sus reservas de efectivo.
Esta es la responsabilidad especifica que corresponde a la actual administración, hasta donde lo muestran las cifras

Para intentar medir el costo de algunos de estas acciones, algunos datos pueden ayudar: los gastos generales y administrativos se incrementaron en poco más de 5 puntos porcentuales de los ingresos por cotización entre 2006 y 2016, al pasar del 7.2% de los ingresos por cotización al 12.9% en 2016, mientras que las pensiones reducidas también llegaron a representar poco más de 5 % de los ingresos por cotización en 2016.

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